Y, ¿por qué no cerré @phusions?

Esta es una de esas preguntas que me he (y ‘me han’) formulado en muchas ocasiones. “¿Por qué no cerré @Phusions?”. Sí, Phusions nació como un espacio para llevar al mundo digital las conversaciones, reflexiones, y pensamientos (expresados en formas creativas muy diversas) que compartía con algunos de vosotros en ámbitos más analógicos. Surgió de un “¿por qué no?” lanzado al aire, que se convirtió en un guante que recogí, y que durante un par de años fue creciendo hasta que, finalmente y como tantas otras cosas, murió solo. No diré que abandonado, pero casi… Así que, si aquello ya no tenía sentido, ¿por qué decidí mantenerlo?.

Yo soy como soy. Ya me conocéis. Cerrar Phusions, cerrarlo de verdad, enterrarlo, y dejarlo en el baúl de los recuerdos, me provocaba un extraño desasosiego. Y que nadie me entienda mal: nunca existió la opción de recuperarlo. No quería construir sobre lo que ya estaba extinguido, las razones son evidentes. Pero tampoco me apetecía en absoluto deshacerme de él, de ese espacio que me permitió, post a post, dar rienda suelta a mi imaginación y apartarme, un poco si más no, de la formalidad del día a día. Pensé que llegaría un momento en el que, de repente, tendría sentido volver a arrancar con Phusions, con un nuevo Phusions, con un Phusions que fuera lo que debía ser.

La pregunta, llegados a este punto, es ¿y qué ha de ser Phusions?

No es banal. Durante estos últimos meses @phusions se ha convertido en mi segunda voz (compartiendo ese rol con la recién nacida @courtXperience). Se ha convertido, sí, en un espacio en las redes que me permite compartir lo que me llama la atención, así de simple, sin ningún artificio, sin fuegos artificiales. Por eso he decidido que el nuevo Phusions sea un lugar más gamberro, un lugar en el que tengan cabida todas esas cosas que nos remueven, que nos atraen, la creatividad, el arte, la literatura, la fotografía, el diseño, la música… dejando de lado las pretensiones y abandonando todas las reflexiones filosóficas que lo pudieran adornar. Sólo lo que nos gusta. Porque sí, porque nos gustan las cosas que nos gustan. Y punto. ¿Para qué añadirle una salsa que igual se carga el gusto de lo auténtico?

Así que la respuesta a la pregunta con la que arranqué este post es simple: no lo cerré (ni lo voy a cerrar) porque todavía nos quedan muchas historias por compartir. Y como ya lo tengo claro, y como esto va de colaboración (porque ese siempre ha sido el objetivo que había detrás), si quieres jugar, esta es tu casa. Te espero… y ya sabes dónde encontrarme.

¿Empezamos?

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