Promesas que no caerán en saco roto

Various hands give each other support

Por alguna razón, es más fácil sonreír por delante y acusar por detrás, señalar al otro agachando la cabeza y dar media vuelta o evadirse de las responsabilidades de un error que comprometerse con los demás y construir, conjuntamente, algo que valga la pena. Nadie dijo que lo bueno fuera fácil. Nunca nos aseguraron que ser honestos llegara a ser el camino más directo hacia el éxito (interpretando “éxito” en la clave que cada cual quiera y anhele). Jamás nos han prometido que la sinceridad llegara a ser bien recibida o interpretada. Nos quieren hacer creer que este mundo no está preparado para las personas que van de cara, y que es mejor trampear y desafiar, que sonreír y sumar.

Pues yo me niego a creer en todo eso. Y por eso, yo prometo que me voy a rebelar.

Prometo que en mi vida, en mi realidad personal, voy a sonreír más y que voy a seguir saludando a la gente por la calle, aunque me miren raro. Que seguiré dando las gracias cuando una camarera me traiga el ticket del restaurante, o cuando el cajero del súper me devuelva la tarjeta de crédito, y más. Mucho más. Prometo que intentaré seguir sorprendiendo a mi mujer con esos pequeños detalles que marcan la diferencia, y ayudando a los que me rodean, a mi familia, a mis amigos, sin esperar nada a cambio, solo por el simple hecho de saber que les he hecho la vida un poco mejor, que tal vez tengan unos minutos más para dedicarse a ellos mismos, que el poco tiempo que les haya podido regalar les otorgue un instante de paz que -¿para qué negarlo?- cada vez son menos abundantes.  Que seguiré escuchando, que incluso lo intentaré hacer más veces, que seguiré apoyando a los que me piden ayuda, y ofreciéndosela a los que, aún sin pedirla, necesitan una palabra de consuelo. Que no me rendiré, que creo que uno solo no puede cambiar el mundo, pero si puede hacer que muchos más se sumen en ese propósito para acabar creando algo mejor.

Prometo, también, que en mi día a día profesional seguiré esforzándome por construir y formar parte de un equipo por el cual valga la pena cada segundo de dedicación. Un equipo del cual nos sintamos todos orgullosos, con el que crezcamos, aprendamos, nos apoyemos y salgamos a disfrutar de los éxitos o a sacar lecciones de cada fracaso. Un grupo, que haga de la cohesión, de la sinceridad y de la valentía, sus principales valores, y que sepa que nos tenemos los unos a los otros, que nadie quedará expuesto gratuitamente, que no hay lugar para “cocos”, sonrisas falsas o miradas de envidia. La vida no es solo lo que sucede más allá del trabajo, y prometo que seguiré sumando para ser mejor, para mí, para los que me rodean, para encontrar esa inspiración que nos haga superarnos y disfrutar del camino que recorremos juntos.

Porque sí, esos pequeños detalles, ésos, son las cosas que generan la energía que mueve el mundo.

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5 comentarios en “Promesas que no caerán en saco roto

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